Márquez comienza narrando una época posterior del relato, y ya desde la segunda frase se devuelve en el tiempo. La primera frase a recordar: "Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo".
Entonces Márquez, devolviéndose en el tiempo, habla muy brevemente de Macondo (yo recopilo lo que dice a lo largo del capítulo):
1. Fue una aldea de 20 casas de barro y cañabrava. Las casas eran uniformes, y una de ellas por ejemplo "tenía una salita amplia y bien iluminada, un comedor en forma de terraza con flores de colores alegres, dos dormitorios, un patio con un castaño gigantesco, un huerto bien plantado y un corral donde vivían en comunidad pacífica los chivos, los cerdos y las gallinas".
2. Estaba situada a la orilla de un río.
3. Era de 300 habitantes.
4. Su población era ddulta moderadamente para la época de José Arcadio Buendía: "nadie era mayor de treinta años (...) nadie había muerto".
5. Las casas tenían "turpiales, canarios, azulejos y petirrojos", así que el canto de los pájaros "llegó a ser aturdidor".
6. Estuvo localizada al occidente de Riohacha.
7. Fue fundada por el primer Aureliano Buendía, quien junto a "sus hombres, con mujeres y niños y animales y toda clase de enseres domésticos, atravesaron la sierra buscando una salida al mar, y al cabo de veintiséis meses desistieron de la empresa y fundaron Macondo para no tener que emprender un camino de regreso".
8. Estaba localizada al norte de "los pantanos (...) y [del] vasto universo de la ciénaga grande".
9. Estaba también localizada al oriente de "una extensión acuática sin horizontes".
En seguida Márquez relata la historia de la familia de los gitanos. Brevemente una reseña: llegaban anualmente unos gitanos, entre los cuales se destaca Melquíades, en el mes de marzo a Macondo dando "a conocer los nuevos inventos". Primero llevaron el imán, y José Arcadio Buendía pensó que el imán le podría servir "para desentrañar el oro de la tierra", así que éste le trocó al gitano "su mulo y una partida de chivos" a cambio de "los dos lingotes imantados". Resultado: "lo único que logró desenterrar fue una armadura del siglo XV". Al año siguiente los gitanos llevaron "un catalejo y una lupa", y José Arcadio Buendía pensó que esos inventos le podrían servir "como un arma de guerra", así que éste le trocó al gitano "los dos lingotes imantados y tres piezas de dinero colonial" a cambio de "la lupa". Resultado: Buendía sufriría quemaduras, úlceras, y casi incendiaría su propia casa por causa del uso de la mencionada lupa adquirida. Presuntamente volvieron los gitanos al año, y esta vez el gitano Melquíades deshizo el último trueque con Buendía, devolviéndole a éste "los doblones" y en cambio recibiendo "la lupa". El gitano además le entregó a Buendía "unos mapas portugueses y varios instrumentos de navegación", entre los cuales se cuenta un libro sobre Hermann, "el astrolabio, la brújula y el sextante". Había de descubrir con esos instrumentos y un asiduo estudio que "la tierra es redonda como una naranja". Por la sabiduría de Buendía por él reconocida, otra vez el gitano le daria a Buendía un presente, esta vez un "laboratorio de alquimia", que tenía "un atanor primivito; una probeta de cristal de cuello largo y angosto (...) y un destilador construido por los propios gitanos". Buendía perdiría "todo interés en las investigaciones de alquimia" luego de que los gitanos volvieran y lo maravillaran con instrumentos musicales y una dentadura postiza, otros nuevos inventos. Resultado: "se echó al hombro sus herramientas de desmontar, y pidió el concurso de todos para abrir una trocha que pusiera a Macondo en contacto con los grandes inventos". Así termina la historia de los gitanos: con la formación de un expedicionario. O más bien en eso consiste la historia de los gitanos: en cómo se forma un expedicionario. Hay que anotar finalmente que Úrsula Iguarán, la esposa de José Arcadío Buendía, se mostró sin excepción disconforme frente a las pretensiones recurrentes de su marido de conseguir los inventos que llevaba la familia gitana. Una frase lo resume todo: "Úrsula cedió, como ocurría siempre, ante la inquebrantable obstinación de su marido". Con esto termino una breve reseña acerca de la historia de los gitanos, o más bien, insisto, con la breve reseña acerca de la formación de un expedicionario.
José Arcadío Buendía, nieto del "primer Aureliano Buendía", vuelvo a insistir, llegó a ser un expedicionario: "dotó de herramientas de desmonte y armas de cacería a los mismos hombres que lo acompañaron en la fundación de Macondo; echó en una mochila sus instrumentos de orientación ysus mapas, y empredió la temeraria aventura".
Fueron por la ribera, "mataron y azaron un venado" que sólo comieron por mitad, hasta que "el mundo sevolvió triste para siempre". En esa locación norteña habían "lirios sangrientos", "salamandras doradas", oscuridad, "insectos luminosos", "olor de sangre", etc. Hasta que un día vieron "un enorme galeón español. Ligeramente volteado a estribor". Me interesa en particular la imágen de este galeón: "de su arboladura intacta colgaban las piltrafas [restos de comida] escuálidas [flacas] del velamen [conjunto de velas], "
miércoles, 23 de junio de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Deja tu comentario: